Perder peso a partir de los 40

Perder peso a partir de los 40

A medida que nos vamos haciendo mayores, tendemos a acumular mayor cantidad de grasa y nuestros músculos empiezan a descomponerse, lo que influye en que seas o no capaz de perder peso. Las células que constituyen los tejidos musculares requieren mucha más energía que las células de grasa, de modo que una persona con mayor cantidad de masa muscular poseerá mayor gasto energético diario.  Esto podría explicar el por qué el Metabolismo Basal disminuye con la edad. Así, se debe dar aun más importancia a la alimentación durante esta etapa, pues puede que las dietas que hacíamos 15 y 20 años atrás ya no nos sirvan apenas para nada.

Según calculó en 2013 el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) las mujeres españolas se pasan ocho años de su vida a dieta, lo que equivale realizar casi 100 dietas de unas cuatro semanas de duración. Y ojo, porque los hombres no se quedan atrás en esto, al menos en los dos momentos cumbre del año: después de Navidad y antes de verano.

Deberíamos estar estupendos, pero la realidad es muy diferente. Al seguir este tipo de dietas relámpago dos veces al año nos topamos con el conocido “efecto rebote” porque volvemos a nuestros hábitos alimenticios en cuanto perdemos el peso que pretendíamos… Y cuando llegas a los 40 este impacto es mucho mayor de lo que era a los ‘veintitantos’. Además, factores psicosociales que influyen en esta etapa de la vida, como estados de ansiedad o depresión, crisis emocionales o el aislamiento social,  pueden estar boicoteando y alterando la pérdida de peso.

¿Qué podemos hacer entonces además de las ya sabidas recomendaciones para luchar contra los kilos de más en esta edad?

Reduce el consumo de alcohol

La buena fama de la cerveza o de la copa de vino con la comida suele hacernos pasar por alto una incontestable realidad, y es que el alcohol engorda, y bastante. Algunos trucos para disminuir son por ejemplo, asegurarse de que se ha comido lo suficiente antes de empezar a beber –puesto que ello evitará que abusemos del alcohol al sentirnos llenos y que picoteemos aún más– o beber agua entre bebidas alcohólicas –para evitar que nos excedamos con los espirituosos–.

Trata de que comer requiera cierto esfuerzo

Procura no tener la nevera llena de productos envasados y procesados que te hagan comer rápido y fácil cuando llegas cansado del trabajo o cuando estés aburrido en casa. ¡Pónselo difícil a tu hambre emocional! Si quieres perder, lo mejor es comprar productos frescos que requieran ser preparados y cocinados.

Si sales a cenar

Controlar el peso o estar a dieta no está reñido con los eventos familiares y salidas con amigos. Pero es importante que mantengamos cierto control durante ellos. Una regla que puede ayudarte a no echar a perder todo lo ganado durante la semana, es elegir entre las dos opciones peligrosas y muy calóricas: beber alcohol o tomar postre.

Disfruta de la comida (con hambre de verdad)

En multitud de ocasiones no comemos para alimentarnos, sino para calmar ciertas emociones. Si abres la nevera y te quedas mirando para ver qué te apetece comer es que no tienes hambre, vas allí porque te aburres. Por eso es muy importante que distingamos entre el hambre física y el hambre emocional, sólo así podremos llevar una alimentación consciente y no coger kilos innecesarios.

Desde Estética Médica podemos ayudarte a conseguir tu peso ideal y sobre todo a mantenerlo en el tiempo para no tener que recurrir siempre a las poco saludables dietas milagro y conseguir un estado de salud óptimo.

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